Antes de tocar la bombilla
Cambiar una bombilla accesible es una tarea sencilla, pero no hay que tratarla como si la luz estuviera desconectada por el mero hecho de que no ilumine. Apaga el interruptor. Si se trata de una lámpara de mesa, desenchúfala. Espera a que la bombilla se enfríe y trabaja con las manos secas y una escalera estable si está alta. No te subas a una silla inestable ni fuerces una pantalla que no sabes desmontar.
¿Puedo poner cualquier bombilla?
No. No hace falta comprar siempre la misma marca o el mismo modelo exacto, pero la nueva bombilla debe ser compatible con la luminaria: el mismo tipo de casquillo, tensión adecuada, dimensiones que quepan y una potencia real que no supere el máximo indicado por el fabricante. Si la luz tiene regulador, la nueva LED también debe ser regulable y compatible con él. Para focos empotrados o luminarias cerradas, comprueba además las restricciones del fabricante.
Dónde mirar el modelo y el tipo de casquillo
- En la bombilla antigua: una vez apagada, fría y retirada con seguridad, busca la inscripción impresa en el cuerpo o junto a la base. Suele indicar el casquillo (por ejemplo, E27, E14 o GU10), los vatios (W) y la tensión (V). También puedes llevarla a la tienda o fotografiar sus marcas legibles.
- En la caja o ficha de compra: aparecen el casquillo, los lúmenes (lm), el tono de luz en kelvin (K), la potencia y si es regulable.
- En la luminaria o su manual: comprueba la etiqueta visible del aparato, normalmente cerca del portalámparas o en su carcasa, y las instrucciones del fabricante. Ahí puede figurar el tipo permitido y la potencia máxima. No metas los dedos en un casquillo vacío ni desmontes la instalación para buscar una etiqueta.
Si la inscripción está borrada o no puedes identificar el tipo sin abrir la luminaria, no compres una bombilla «a ojo»: consulta el manual, busca el modelo de la lámpara o pide ayuda en una tienda de iluminación.
Comprueba qué recambio necesitas
- Casquillo: E27 es rosca grande, E14 rosca pequeña y GU10 tiene dos patillas que se fijan con giro. No son intercambiables; una GU10 tampoco debe confundirse con otras bases de dos patillas.
- Potencia y tensión: respeta los límites de la luminaria y la tensión que indique el fabricante. En una LED, mira sus vatios reales, no solo el reclamo «equivale a 60 W».
- Tamaño y uso: debe caber sin tocar la pantalla. Comprueba si el fabricante permite esa bombilla en una luminaria cerrada, húmeda o exterior.
- La luz que quieres: compara lúmenes para el brillo y kelvin para el color. Si sustituyes solo una bombilla de varias, intenta igualar ambos datos para que no desentone.
Por ejemplo, si la anterior indica E27, una LED de otra marca también puede servir si tiene base E27 y cumple el resto de requisitos. Consulta la guía para elegir una LED si quieres comparar brillo y tono.
Sustitución sin forzar
- Retira con cuidado la bombilla vieja, sujetándola por una zona firme y sin apretar el vidrio.
- Coloca el recambio del mismo tipo de conexión. Debe entrar suavemente; si ofrece resistencia, no lo fuerces.
- Vuelve a colocar la pantalla si la había, restablece la alimentación y comprueba que enciende con normalidad.
Si el casquillo está quemado, suelto, húmedo o deformado, o la nueva bombilla tampoco funciona, deja de usar la luminaria. No introduzcas herramientas ni dedos en el portalámparas para «ajustarlo». Consulta el servicio de iluminación para una revisión segura.
Una aclaración útil
La bombilla es la pieza que emite luz; la lámpara o luminaria incluye el soporte, la pantalla y, a veces, cableado fijo. Cambiar una bombilla no es lo mismo que cambiar una lámpara de techo conectada a la instalación. Si hay que manipular cables, consulta la guía sobre lámparas de techo. Algunas luminarias LED llevan la luz integrada y no tienen una bombilla reemplazable: no intentes desmontarlas como si fueran un casquillo convencional.
Fuentes: Electrical Safety First: tipo de recambio, potencia y señales de daño; Department of Energy: lúmenes, vatios y dimensiones LED.
